Rotura de fibras en el gemelo: qué es, tratamiento y recuperación

La rotura de fibras en el gemelo es una de las lesiones musculares más frecuentes tanto en deportistas como en personas activas de mediana edad. Es habitual en corredores, jugadores de pádel, fútbol, o tenis, pero también puede aparecer tras un gesto aparentemente sencillo como subir una cuesta o arrancar a correr para cruzar un paso de peatones.

Se caracteriza por una sensación brusca e inesperada en la parte posterior de la pierna, muchas veces descrita como “una pedrada”.

A partir de ese momento aparece dolor, dificultad para apoyar el pie y limitación funcional que puede variar desde una simple molestia hasta la imposibilidad de caminar con normalidad.

Aunque es una lesión frecuente, su abordaje no siempre se realiza correctamente. El miedo al movimiento, el reposo excesivo o una mala planificación de la carga pueden alargar innecesariamente la recuperación y aumentar el riesgo de recaídas.

En este artículo te explicamos qué es exactamente una rotura de fibras en el gemelo, por qué se produce, cómo se trata correctamente y cuánto tiempo suele tardar en recuperarse.

¿Qué es la rotura fibrilar de los gemelos?

La rotura fibrilar del gemelo se produce cuando una parte del tejido muscular se desgarra por una tensión superior a la que puede soportar. Esto puede afectar a unas pocas fibras (microrrotura) o a una porción mayor del músculo (rotura parcial). En casos más graves puede existir una rotura casi completa, aunque es menos frecuente.

El término “síndrome de la pedrada” describe muy bien la sensación típica que relata el paciente: un dolor súbito, intenso y localizado en el gemelo, como si alguien le hubiera lanzado una piedra desde atrás o hubiese recibido un golpe. Muchas personas incluso miran hacia atrás pensando que alguien les ha golpeado.

Desde el punto de vista clínico, lo más frecuente es que la lesión afecte a la porción medial del gastrocnemio (gemelo interno), especialmente en movimientos de:

  • Aceleración brusca.
  • Cambios de dirección.
  • Impulsos explosivos.
  • Saltos o gestos deportivos sin calentamiento adecuado.

Es importante diferenciar una verdadera rotura fibrilar de una simple contractura o sobrecarga. En la rotura existe daño estructural del tejido muscular, con sangrado interno y un proceso inflamatorio asociado. Esta diferencia es clave porque determina el tratamiento y los tiempos de recuperación.

Además, una correcta valoración mediante exploración clínica y, cuando es necesario, ecografía musculoesquelética, nos permite determinar:

  • La localización exacta de la lesión.
  • La extensión del daño.
  • La presencia de hematoma.
  • El grado de afectación estructural.

Este análisis es fundamental para planificar el tratamiento desde el primer día y evitar una carga prematura mal indicada.

Causas y factores de riesgo de la rotura de gemelos

En la mayoría de los casos, la rotura del gemelo no se produce por un único factor, sino por la suma de varios lo que termina provocando la lesión.

Algunos de las causas y factores de riesgo más frecuentes son:

  • Falta de calentamiento adecuado: Empezar a jugar o correr sin activar correctamente la musculatura hace que el tejido no esté listo para esfuerzos explosivos.
  • Aumento brusco de carga: Volver a entrenar tras un parón, jugar más partidos de lo habitual o subir intensidad demasiado rápido sin adaptación progresiva.
  • Fatiga acumulada: Un músculo cansado pierde capacidad de reacción y absorción de carga, lo que aumenta la probabilidad de lesión.
  • Edad y pérdida de elasticidad: Con los años el músculo pierde cierta capacidad de recuperación y tolerancia a esfuerzos explosivos si no se entrena de forma regular.
  • Lesiones previas mal recuperadas: Una rotura anterior deja el tejido más vulnerable si no se ha readaptado correctamente.
  • El papel de las inhibiciones neuromusculares: Este es un factor menos conocido pero muy importante.  También pueden producirse inhibiciones neuromusculares. Esto significa que el músculo no se activa con la intensidad o la coordinación que debería.

Síntomas de la rotura fibrilar del gemelo

  • Dolor brusco e intenso: Suele ser localizado, en la parte interna del gemelo en la mayoría de los casos.
  • Dificultad para apoyar el pie: Caminar puede resultar incómodo, especialmente al impulsar el paso.
  • Dolor al ponerse de puntillas: Este gesto suele reproducir claramente la molestia.
  • Sensación de tirantez o contractura persistente: Incluso en lesiones leves, el músculo se siente rígido y reactivo.
  • Inflamación o pequeño hematoma: En roturas más importantes puede aparecer morado en los días posteriores.

¿Rotura o solo una sobrecarga?

Esta es la gran duda. En una simple sobrecarga, el dolor suele aparecer de forma progresiva y permite continuar la actividad, aunque con molestias.

En una rotura fibrilar del gemelo, el dolor es más brusco, obliga a parar y suele dejar una sensación clara de que “algo se ha roto”.

Aun así, no siempre es fácil diferenciarlo solo por las sensaciones. Aquí la valoración ecografía es fundamental, ya que nos permite confirmar si existe daño estructural y determinar su gravedad real.

En Clínica Víctor Díez somos expertos en ecografía musculoesquelética, lo que nos permite valorar con precisión el estado del músculo desde el primer momento y planificar el tratamiento más adecuado para evitar complicaciones o recaídas.

Detectarlo bien desde el principio cambia completamente el enfoque de tratamiento y reduce el riesgo de volver a lesionarse.

¿Qué tan grave es la lesión? Los 3 grados de rotura de fibras del gemelo

No todas las roturas musculares son iguales. De hecho, en medicina deportiva existen varias formas de clasificar las lesiones musculares, algunas basadas en resonancia magnética, otras en ecografía y otras en el mecanismo o en la localización exacta del daño.

Sistemas como el Consenso de Múnich, la clasificación de British Athletics (BAMIC) o modelos utilizados en entornos de alto rendimiento, como el desarrollado en el FC Barcelona, tienen en cuenta múltiples variables para describir con mayor precisión la lesión.

Sin embargo, para simplificar la comunicación con el paciente, en la práctica clínica es habitual hablar de tres grados de rotura muscular según la cantidad de fibras afectadas y la repercusión funcional.

GradoAfectaciónSensaciónTiempo estimado
Grado I
(leve)
Pequeña microrrotura de fibras musculares.
Puede no ser visible en ecografía, en los primeros días edema difuso en el tejido muscular.
Tirón o molestia que suele permitir caminar, pero dificulta correr o hacer gestos explosivos. Desaparece a los pocos días, con el riesgo de recaída.1 – 4 semanas
Grado II (moderada)Rotura parcial con afectación de un mayor número de fibras.
Se observa rotura de las fibras musculares y edema.
Dolor más intenso, posible hematoma y dificultad para apoyar o caminar.6 – 8 semanas
Grado III (grave)Rotura extensa o prácticamente completa del músculo.
Rotura mayor asociada a un sangrado en la zona.
Dolor muy intenso, pérdida de fuerza inmediata y dificultad importante para caminar, necesidad de muletas.+8 semanas

Esta clasificación sencilla nos ayuda a explicar la lesión de forma clara, aunque en la práctica el pronóstico depende de muchos más factores

No solo importa el tamaño de la rotura

Aunque hablar de grado I, II o III es útil para entender la gravedad general de la lesión, en realidad el tiempo de recuperación no depende únicamente del tamaño de la rotura.

Hay varios factores que influyen mucho en la evolución:

  • La localización de la lesión: No es lo mismo una rotura en la unión miotendinosa, en la aponeurosis o en la parte más muscular del gemelo.
  • El músculo afectado: Las lesiones del gastrocnemio medial (gemelo interno), del sóleo o de la unión mioaponeurótica pueden comportarse de forma diferente.
  • La presencia de hematoma o separación entre fibras: El tamaño del hematoma o el llamado “gap” o separación de fibras puede condicionar el tiempo de reparación.
  • La historia previa del paciente: Una lesión recurrente o una zona que ya ha sufrido roturas previas suele necesitar más tiempo para recuperarse.
  • El nivel de actividad deportiva: No es lo mismo recuperarse para caminar con normalidad que hacerlo para volver a correr, jugar al pádel o competir.

Por eso, más allá del grado de la rotura, una valoración ecográfica precisa permite entender mejor la lesión y orientar el tratamiento y la recuperación de forma mucho más fiable.

Diagnóstico

Uno de los errores más frecuentes es valorar una lesión muscular únicamente en función del dolor. Para entender realmente una rotura de gemelo es necesario analizar cómo ocurrió la lesión, qué estructuras están afectadas y cómo responde el músculo a la carga.

En nuestra clínica combinamos la exploración clínica con la valoración ecográfica para obtener un diagnóstico preciso.

  • Entrevista detallada: Analizamos cómo se produjo la lesión: si apareció durante un sprint, un cambio de dirección, un salto o un gesto explosivo. El mecanismo de lesión aporta información muy valiosa sobre el tipo de daño que puede existir.
  • Ecografía musculoesquelética: Nos permite visualizar en tiempo real el estado del músculo, identificar la zona lesionada, valorar la presencia de hematoma y estimar la extensión de la rotura. Es una herramienta clave para orientar el tratamiento y el pronóstico.
  • Valoración funcional: Evaluamos la capacidad del músculo para soportar carga mediante diferentes test funcionales. Esto nos ayuda a planificar la recuperación de forma progresiva y segura.

Tratamiento y recuperación de una rotura fibrilar de gemelo

Cuando alguien se rompe el gemelo, la primera reacción suele ser pensar que debe guardar reposo absoluto hasta que deje de doler. Sin embargo, hoy sabemos que el músculo necesita algo más que descanso para recuperarse correctamente.

La recuperación de una rotura muscular no consiste únicamente en esperar a que el dolor desaparezca. Es un proceso biológico que pasa por diferentes fases y en el que debemos respetar los tiempos del tejido mientras introducimos estímulos progresivos de carga.

El objetivo no es solo que la lesión cicatrice, sino que el músculo recupere fuerza, elasticidad y capacidad de soportar esfuerzos, reduciendo al máximo el riesgo de recaída.

Aunque cada lesión evoluciona de forma diferente según su grado, localización y características, el proceso de recuperación suele organizarse en tres grandes fases.

Fase 1: Control del dolor y protección del tejido

Esta fase comienza tras diagnosticar la lesión. El objetivo es controlar la inflamación inicial y proteger el tejido lesionado, evitando a la vez una inmovilización excesiva.

Durante esta etapa buscamos:

  • Favorecer la circulación local mediante movilidad suave del tobillo y la pierna.
  • Reducir el dolor y la inhibición muscular mediante neuromodulación y técnicas analgésicas.
  • Controlar el edema con compresión y estrategias de drenaje.
  • Educar al paciente sobre cómo caminar, qué movimientos evitar y cómo proteger el músculo en la vida diaria.

El objetivo no es bloquear el movimiento, sino permitir una movilidad segura que favorezca la reparación del tejido.

Fase 2: Reparación y recuperación progresiva de la carga

A medida que el tejido comienza a regenerarse, introducimos estímulos que ayuden a que las nuevas fibras musculares se organicen correctamente y recuperen su capacidad funcional.

En esta fase trabajamos principalmente en:

  • Ejercicios isométricos submáximos, que permiten activar el músculo sin generar movimiento excesivo en la zona lesionada.
  • Terapia manual y técnicas de estimulación tisular, que favorecen la calidad de la cicatrización.
  • Electrólisis percutánea, en casos seleccionados, para estimular procesos de reparación en tejidos que evolucionan de forma más lenta.
  • Progresión gradual de la carga, introduciendo ejercicios que despierten al músculo y preparen la siguiente fase.

El objetivo es que el músculo vuelva a soportar carga de forma progresiva sin comprometer la cicatriz muscular.

Fase 3: Readaptación y vuelta a la actividad

En esta fase el músculo ya ha cicatrizado, pero todavía necesita prepararse para soportar las exigencias reales de la actividad física o del deporte.

Aquí trabajamos especialmente:

  • Fuerza excéntrica, fundamental para que el gemelo aprenda a absorber impacto y frenar el movimiento.
  • Ejercicios de estabilidad y control neuromuscular, que mejoran la coordinación muscular.
  • Pliometría y cambios de dirección, introducidos de forma progresiva.
  • Gestos específicos del deporte o actividad del paciente, para asegurar una vuelta segura.

El objetivo final es que el músculo no solo esté recuperado, sino preparado para volver a soportar las demandas que provocaron la lesión.

Tecnologías que utilizamos en la recuperación del gemelo

En la recuperación de una rotura muscular, la tecnología puede ser una gran aliada cuando se utiliza con criterio clínico.

No todas las lesiones necesitan las mismas herramientas ni todas las fases requieren el mismo tipo de intervención. Por eso adaptamos el tratamiento al estado del tejido en cada momento.

Entre las tecnologías que utilizamos con mayor frecuencia destacan:

  • Electrólisis percutánea: Estimula el proceso de regeneración del tejido y ayuda a mejorar la calidad de la cicatriz muscular.
  • Bomba diamagnética: Especialmente útil en fases iniciales para favorecer el drenaje, reducir inflamación y mejorar el entorno biológico de la reparación.
  • Radiofrecuencia (INDIBA): Mejora la vascularización del tejido y estimula los procesos metabólicos implicados en la recuperación muscular.
  • Neuromodulación: Nos permite mejorar la activación del músculo cuando existen inhibiciones neuromusculares tras la lesión.

Nuestro objetivo no es únicamente que el dolor desaparezca, sino que el músculo recupere su capacidad real de soportar carga, movimiento y rendimiento, minimizando el riesgo de recaída.

Tiempo de recuperación de la rotura fibrilar de gemelo según el grado de rotura

¿Cuánto tarda el gemelo en recuperarse?

La recuperación de una rotura de gemelo no tiene una única respuesta válida, porque depende en gran medida del tamaño de la lesión, la zona lesionada y de cómo se gestione desde el primer momento. No es lo mismo una pequeña microrrotura que una rotura parcial más extensa con hematoma asociado.

En las lesiones leves, el tiempo de recuperación suele situarse alrededor de las dos o tres semanas. En roturas de mayor tamaño, el proceso puede alargarse entre cuatro y ocho semanas, e incluso 3 meses si la afectación es importante o si ha habido recaídas previas.

Uno de los errores más frecuentes es pensar que, cuando deja de doler, el músculo ya está curado. En realidad, el dolor suele desaparecer antes de que el tejido haya recuperado su capacidad real de soportar carga. Es decir, puede no doler en la vida diaria y, aun así, no estar preparado para un sprint, un salto o un cambio de ritmo.

En este tipo de lesiones, respetar los tiempos biológicos del tejido y progresar con criterio siempre acorta el camino.

El error más común: “ya estoy mejor” y volver demasiado pronto

Esto ocurre más de lo que imaginas.

Te notas un pinchazo en el gemelo, paras unos días, el dolor baja… y como ya casi no molesta, decides volver a jugar, correr o entrenar. Total, “solo era una sobrecarga”.

Pero muchas veces no lo era.

Cuando existe una pequeña rotura y no se ha valorado correctamente, el músculo aún no está preparado para soportar un gesto explosivo. Y es justo en ese momento cuando se produce la segunda lesión. Esta vez más seria, más dolorosa y con un tiempo de recuperación mucho mayor.

Lo que podría haberse solucionado en pocas semanas acaba convirtiéndose en una lesión que te frena durante meses.

Por eso insistimos tanto en algo muy sencillo:

Si notas un dolor brusco en el gemelo u otro grupo muscular, aunque mejore en pocos días, merece la pena revisarlo.

Una valoración con ecografía nos permite ver si realmente hay rotura, qué tamaño tiene y cuánto tiempo necesitas antes de volver a exigirle al músculo. No es alarmismo, es prevención.

¿Puedo andar con el gemelo roto?

En la mayoría de los casos, sí.

Tras una rotura de gemelo leve o moderada, caminar de forma controlada no solo es posible, sino que suele ser recomendable. El movimiento suave favorece la circulación, mejora el drenaje y ayuda a que el tejido se repare mejor.

Eso sí, debe hacerse sin dolor intenso ni cojera marcada. No se trata de forzar, sino de mantener una movilidad tolerable y progresiva según la evolución.

¿Podré conducir con una rotura de gemelo?

Depende principalmente del dolor y de qué pierna esté afectada.

Si la rotura es en la pierna derecha, que es la que utilizamos para el acelerador y el freno, conducir en los primeros días puede no ser recomendable. El dolor, la falta de fuerza o una reacción lenta pueden comprometer la seguridad al volante.

Si la lesión es en la pierna izquierda y conduces un coche automático, normalmente es más sencillo retomar la conducción antes, siempre que no exista dolor importante.

En cualquier caso, antes de volver a conducir es fundamental poder apoyar el pie con normalidad, hacer el gesto de frenar con fuerza sin dolor y sin sensación de debilidad.

La prioridad siempre debe ser la seguridad. Si el gemelo no responde con confianza, es mejor esperar unos días más.

¿Puedo volver a correr tras una rotura de gemelo?

Sí, pero no cuando simplemente deje de doler.

Uno de los errores más habituales es volver a correr en cuanto desaparece la molestia al caminar. El problema es que correr exige al gemelo una capacidad de carga mucho mayor que la vida diaria. Si el músculo aún no ha recuperado su fuerza, elasticidad y tolerancia al impacto, el riesgo de recaída es alto.

Antes de volver a correr es importante que el gemelo:

  • Tolere ejercicios de fuerza sin dolor.
  • Responda bien a cargas progresivas.
  • Soporte pequeños impactos controlados.
  • No genere molestias al día siguiente del entrenamiento.

La vuelta debe ser progresiva: primero caminata rápida, después intervalos suaves de carrera, y poco a poco aumentar intensidad y duración.

No se trata solo de volver a correr, sino de volver con seguridad y confianza.

Cuando el proceso está bien guiado, la mayoría de los pacientes pueden retomar su actividad deportiva sin secuelas. Pero hacerlo demasiado pronto suele ser la causa de muchas re-roturas.

Recuperar bien la primera vez siempre es la mejor inversión para poder volver a correr sin miedo.

¿Te has roto el gemelo?

Si has notado un pinchazo brusco en la parte posterior de la pierna, si te cuesta caminar con normalidad o si tienes dudas sobre si es una simple sobrecarga o una rotura real, lo más importante es no dejarlo pasar.

Una valoración a tiempo puede evitar semanas de inactividad innecesaria.

En Clínica Víctor Díez realizamos una exploración completa y valoración con ecografía musculoesquelética para determinar el grado exacto de la lesión y planificar el tratamiento desde el primer momento.

Cuanto antes se diagnostica correctamente, antes y mejor se recupera.

Si tienes dolor en el gemelo o acabas de lesionarte, no esperes a que empeore.

Nuestro equipo

Los mejores profesionales son nuestro mayor activo.

Victor Diez
Fisioterapeuta
Colegiado nº 10.426
Adrian Bernal
Fisioterapeuta
Colegiado nº 16.812
SERGIO ARÉVALO
Fisioterapeuta
Colegiado nº 15.061
ALVARO DÍAZ
Fisioterapeuta / Readaptador
Colegiado nº 18595
RAÚL LÓPEZ
Fisioterapeuta / Colegiado nº 18370

Edema Oseo

El edema óseo es una condición que se caracteriza por la acumulación de líquido en el hueso, generalmente como resultado de un trauma, sobrecarga o enfermedades degenerativas. Se tratan con magnetoterapia y adecuando las cargas.

Tendinopatías

Son lesiones en los tendones debido a sobrecargas o microtraumatismos repetidos. La fisioterapia utiliza técnicas de estiramiento, fortalecimiento y terapia manual para tratar el tendón afectado.

Rehabilitación de prótesis

Después de la colocación de una prótesis (por ejemplo, de rodilla o cadera), la fisioterapia es esencial para adaptarse a la nueva articulación, mejorar la movilidad y fortalecer los músculos circundantes.

Roturas musculares

Son lesiones en las fibras musculares. La fisioterapia se centra en la recuperación del tejido dañado, previniendo la formación de cicatrices y recuperando la fuerza y movilidad del músculo.

Calcificaciones

Son lesiones en las fibras musculares. La fisioterapia se centra en la recuperación del tejido dañado, previniendo la formación de cicatrices y recuperando la fuerza y movilidad del músculo.

Bursitis

Inflamación de la bursa, una pequeña bolsa llena de líquido que reduce la fricción entre los huesos y otros tejidos móviles. La fisioterapia busca reducir la inflamación y el dolor con técnicas como la EPI.

Fracturas

Después de una fractura ósea, la fisioterapia ayuda en la recuperación del movimiento y fortalecimiento del área afectada, tecnología como la magnetoterapia nos ayudar a acortar los tiempos de recuperación.

Rehabilitación postquirúrgica

Tras una intervención quirúrgica, la fisioterapia tiene como objetivo recuperar la función, fuerza y movilidad del área operada.

Fibromialgia

Es un trastorno caracterizado por dolor musculoesquelético generalizado y fatiga. La fisioterapia se centra en aliviar el dolor, mejorar el sueño y la función física a través de ejercicios y técnicas de relajación.

Artrosis

Es una enfermedad degenerativa de las articulaciones caracterizada por el desgaste del cartílago. La fisioterapia busca aliviar el dolor, mejorar la movilidad y fortalecer la musculatura alrededor de la articulación afectada.

Síndrome de la Articulación Sacroilíaca

Dolor en la parte baja de la espalda o glúteos causado por problemas en las articulaciones sacroilíacas.

Dorsalgia

Dolor en la región dorsal o media de la espalda.

Espondilolistesis

Es el desplazamiento hacia adelante de una vértebra sobre la que está debajo de ella.

Dolor Cervical o Cervicalgia

Es el dolor en la zona del cuello, que puede ser causado por múltiples razones, como malas posturas, estrés o lesiones

Estenosis Espinal

Es el estrechamiento del canal espinal que puede comprimir la médula espinal y los nervios, causando dolor y otros síntomas.

Escoliosis

Es una curvatura anormal de la columna vertebral hacia un lado. Aunque suele ser una afección congénita, puede ser tratada con fisioterapia para mejorar la postura y reducir el dolor.

Ciática

Es el dolor que se origina en la parte baja de la espalda y se irradia a lo largo del nervio ciático, que va desde la parte posterior de la pierna hasta el pie.

Hernia Discal

Es una afección en la cual un disco intervertebral se deteriora y puede presionar un nervio, causando dolor, debilidad o entumecimiento.

Lumbalgia o Dolor Lumbar

Es uno de los problemas más comunes y se refiere al dolor en la parte baja de la espalda. Puede ser agudo (corto plazo) o crónico (largo plazo).

Tendinitis de Aquiles

Es una inflamación o irritación del tendón de Aquiles, que conecta los músculos de la pantorrilla al hueso del talón.

Fascitis plantar

Es una inflamación de la fascia plantar, que es una banda gruesa de tejido que se encuentra en la planta del pie. Es común en corredores y en personas que están de pie durante largos períodos de tiempo.

Esguince de tobillo

Es una lesión de los ligamentos que conectan los huesos del tobillo. Suele ocurrir cuando el pie se tuerce o se dobla de manera anormal, estirando o desgarrando los ligamentos.

Lesión del ligamento colateral medial (LCM) o ligamento colateral lateral (LCL)

Estos ligamentos están en los lados interno y externo de la rodilla, respectivamente. Las lesiones suelen ser consecuencia de un impacto directo en la rodilla.

Síndrome de la cintila iliotibial

Es una lesión por fricción que causa dolor en la parte externa de la rodilla. Es común en corredores y ciclistas. La fisioterapia se centra en estiramientos y ejercicios de fortalecimiento.

Osteoartritis de rodilla

Es un desgaste del cartílago de la rodilla que lleva a la inflamación y dolor. Aunque no se puede revertir el daño del cartílago, la fisioterapia puede ayudar a manejar el dolor y mejorar la movilidad.

Lesión de menisco

Los meniscos son cartílagos en forma de C que actúan como amortiguadores entre el fémur y la tibia. Una lesión de menisco puede ser consecuencia de un movimiento brusco o un giro. La rehabilitación es fundamental para recuperar el rango completo de movimiento.

Tendinitis rotuliana

Es la inflamación del tendón rotuliano. Suele ser común en saltadores y corredores. La fisioterapia se centra en estiramientos y fortalecimiento de los músculos circundantes.

Condromalacia rotuliana

También conocida como «rodilla de corredor», se refiere al desgaste del cartílago detrás de la rótula. La fisioterapia ayuda a aliviar el dolor y mejorar la función de la rodilla.

Lesión del ligamento cruzado anterior (LCA)

Es una de las lesiones más comunes en deportistas, especialmente en aquellos que practican deportes de contacto o que requieren cambios bruscos de dirección. La fisioterapia es fundamental para recuperar la movilidad y fortaleza de la rodilla tras la lesión.

Lesiones labrales

Se refiere a un desgarro en el labrum, el anillo de cartílago que rodea la cavidad de la cadera. Estas lesiones pueden ser causadas por trauma, movimientos repetitivos o desgaste degenerativo.

Síndrome piriforme

El músculo piriforme, localizado en la región glútea, puede irritar o comprimir el nervio ciático, causando dolor en la cadera y a lo largo de la pierna.

Patología de los músculos de la cadera

Inflamación de los tendones de los músculos que rodean la cadera.

Osteoartritis de cadera

 Degeneración del cartílago articular de la cadera que causa dolor, rigidez y pérdida de movilidad en la articulación.

Bursitis trocantérica

Inflamación de la bursa situada entre el trocánter mayor del fémur y los tendones que pasan por encima de él. Esta condición puede causar dolor y sensibilidad en la parte exterior de la cadera.

Ganglión

Es un quiste lleno de líquido que se desarrolla cerca de una articulación o un tendón. Aunque puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, es común en la muñeca.

Tenosinovitis de Quervain

Es una inflamación de la vaina que rodea los tendones de los pulgares en la muñeca. Esto causa dolor y sensibilidad en el lado del pulgar de la muñeca.

Síndrome del túnel carpiano

Es una condición en la cual hay presión excesiva en el nervio mediano, que pasa por el túnel carpiano en la muñeca. Puede causar dolor, entumecimiento y debilidad en la mano.

Bursitis olecraneana

Es la inflamación de la bursa ubicada en el codo, específicamente detrás del hueso olecranon. Puede ser causada por traumatismos, presión prolongada o enfermedades inflamatorias.

Epicondilitis/Epitrocleitis o codo de tenista/golfista

Son inflamaciones de los tendones que se insertan en los epicondilos del codo. La epicondilitis afecta el lado externo del codo (codo de tenista), mientras que la epitrocleitis afecta el lado interno (codo de golfista).

Inestabilidad del hombro

Se refiere a la incapacidad de la articulación del hombro para mantener la cabeza del húmero dentro de la cavidad glenoidea. Puede ser causada por lesiones, hiperlaxitud o debilidad muscular.

Bursitis subacromial

Es la inflamación de la bursa (una bolsa que se rellenade líquido que actúa como cojín entre tendones, músculos y huesos) situada debajo del acromion. Esta condición puede causar dolor y limitación de movimiento.

Capsulitis adhesiva o hombro congelado

Es una condición en la que la cápsula articular del hombro se inflama y se engrosa, lo que lleva a dolor y restricción de movimiento en el hombro.

Rotura del manguito rotador

Es una ruptura o desgarro de uno o más tendones del manguito rotador. Puede ser parcial o completa y puede ser causada por un trauma o desgaste a lo largo del tiempo.

Tendinopatía del manguito rotador

Es una lesión de los tendones del manguito rotador, los cuales rodean la cabeza del humero. Esta condición implica inflamación, calcificaciones, degeneración o rotura de estos tendones.

Contracturas musculares en cuello

Es un aumento de tensión o disfunción en los músculos del cuello que pueden causar dolor y limitación en el movimiento.

Torticollis

Es una condición en la cual la cabeza se inclina hacia un lado debido a una contracción muscular sostenida en el cuello. La fisioterapia puede ayudar a aliviar la tensión muscular y corregir la postura.

Radículopatías cervicales

Son trastornos que afectan las raíces nerviosas en la región cervical, causando dolor, debilidad y otros síntomas. La fisioterapia puede ser beneficiosa en el tratamiento de estos trastornos, ayudando a reducir el dolor y mejorar la función.

Hernias discales cervicales

Se refiere a la protrusión del disco intervertebral en la región cervical, lo que puede presionar los nervios cercanos causando dolor y otros síntomas. La fisioterapia puede ayudar a aliviar el dolor, mejorar la movilidad y fortalecer los músculos que soportan la columna cervical.

Cervicalgia

Es el dolor en la región cervical o del cuello. Puede ser causada por diversas razones, incluidos problemas musculares, óseos o nerviosos. La fisioterapia se enfoca en mejorar la movilidad, fortalecer los músculos y corregir posturas inadecuadas para aliviar el dolor.

Articulación Temporo Mandibular (ATM)

Es la articulación que conecta la mandíbula con el cráneo. Los trastornos de esta articulación pueden causar dolor en la mandíbula, cara, oído y cuello. La fisioterapia puede ayudar a mejorar la movilidad de la articulación y a reducir el dolor y la inflamación.

Migrañas

Son dolores de cabeza recurrentes e intensos que pueden durar de horas a días. A menudo se acompañan de náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz o al sonido. La fisioterapia puede ser útil en la prevención y tratamiento de las migrañas, especialmente cuando estas están relacionadas con problemas musculares o posturales.

Cefalea tensional

Es un tipo de dolor de cabeza y cuello causado por la tensión y contracción muscular en el área del cuello y la cabeza. Es la forma más común de dolor de cabeza y se cree que está relacionada con el estrés, la ansiedad o las malas posturas. La fisioterapia puede ayudar a aliviar la tensión muscular y mejorar la postura, lo que a su vez puede reducir la frecuencia e intensidad de las cefaleas.

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y gana en vida

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En Clínica Víctor Díez queremos seguir creciendo y nos gustaría conocer profesionales que se adapten a nuestras necesidades y forma de trabajo. Buscamos Fisioterapeutas comprometidos, con muchas ganas de seguir aprendiendo y desarrollarse como profesionales.

Requisitos imprescindibles: Conocimientos altos en ecografia, formación en técnicas de fisioterapia invasiva (punción seca, EPI…), experiencia trabajando con pacientes privados, se valoraran otro tipo de especialidades.